"En
Corpoelec se han ido en los últimos
doce meses al menos 20.000 trabajadores (...), esta falta de personal está
generando una desprofesionalización en
el sector, generando condiciones inseguras en los puestos de trabajo",
así lo expresó Reinaldo Díaz,
directivo de la Federación de
Trabajadores de la Industria Eléctrica Venezolana (Fetraelec).
Durante una protesta de empleados públicos
que reclamaban mejoras salariales y el fin de la grave crisis venezolana, se pudo conocer que esta fuga masiva de cerebros en la industria eléctrica venezolana ha
contribuido a profundizar la crisis
eléctrica que mantiene sumido al país en un estado de postración, atraso,
pobreza e incertidumbre.
En momentos en que la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) y la Agencia de Refugiados de las Naciones
Unidas (Acnur) indicaron de manera conjunta que el número de venezolanos
que han abandonado su país por la crisis ha superado la barrera de los cuatro millones, Corpoelec, la estatal
venezolana encargada de la electrificación
del país, experimenta ese efecto diáspora que dificulta la posibilidad de
emprender con conocimiento, experiencia y prontitud cualquier proyecto dirigido
a solventar esta situación.
Aunque el régimen de Nicolás Maduro
insiste en responsabilizar por la crisis
eléctrica a sabotajes cibernéticos dirigidos desde Estados Unidos en
complicidad con la oposición, la facultad
de ingeniería de la Universidad Central de Venezuela rebatió en un informe
la tesis de sabotaje.
Aunque en Caracas los cortes
eléctricos han dejado de ser frecuentes, en al menos 20 de los 23 estados
del país avanza un plan de racionamiento
que deja sin suministro durante varias horas a los ciudadanos, con las
consecuentes caídas de los servicios de telefonía
móvil, internet, bombeo de agua y movilidad financiera.

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