Los apagones
eléctricos y las largas filas para repostar gasolina, que son comunes en el
interior del país y especialmente en las zonas agrícolas, son "un golpe
adicional a la producción de alimentos", así lo expresó el presidente de
Confederación de Asociaciones de Productores Agropecuarios (Fedeagro), Aquiles
Hopkins, durante la asamblea 75 de Fedecámaras.
Según su
apreciación, la situación del campo venezolano "es la suma de muchos
efectos", entre los que citó la falta de productos fertilizantes y semillas,
la inseguridad personal y jurídica, la crisis eléctrica y la escasez del
combustible, lo que "se suma al monopolio del Estado".
Precisó que
el sector abastecía "el 70 % del consumo nacional de alimentos",
mientras que "en este momento, en el mejor de los casos, estamos
abasteciendo el 20 % del consumo nacional".
El venezolano
"está comiendo muy poco y está comiendo mal", sostuvo el gremialista,
"Si el Estado puede importar lo que aquí no se produce, contendrán el
hambre", asegurando que el papel del Estado "no es asumir el
protagonismo de la producción" porque "de eso no saben" sino
"generar políticas y condiciones para que el sector privado pueda
trabajar".
Hopkins dijo
que la caída del consumo per cápita de todos los alimentos y, en especial, de
las proteínas "ha sido catastrófico"; por ejemplo, el consumo de
pollo promediaba 42 kilos por persona y "probablemente ahora esté en 10
kilos" y el de carne estuvo en 24 kilos y "la última cifra que
tenemos es de 7 kilos".
"Venezuela
tiene que cambiar", sentenció Hopkins, para que se establezca "un
Estado que genere condiciones donde el sector privado produzca con seguridad
jurídica en democracia, con libertades económicas".

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