El Observatorio Venezolano de Conflictividad
Social (OVCS) registró 623 protestas
durante el mes de julio de este año, 276
de ellas fueron en rechazo a la precariedad de los servicios básicos, en
promedio 9 protestas diarias.
A cinco meses
del primer gran apagón nacional, los venezolanos sufrieron una nueva afectación
del servicio eléctrico a gran escala, la quinta en lo que va de año. Durante todo el mes se registraron 61
protestas en rechazo a los apagones.
Es de
destacar que la grave crisis eléctrica
continúa en el país, sobre todo en las regiones, algunas ciudades no se han recuperado en su totalidad, otras viven
bajo un esquema de racionamiento del
servicio, afectando la cotidianidad ciudadana, las actividades laborales,
comerciales, educativas y salud, así como la comunicación telefónica, acceso a
internet y, por lo tanto, el derecho a la información.
A diferencia
de los eventos anteriores, llamó la atención que la reacción de la población no
se reflejó de manera masiva en las calles, ni a través de mecanismos de
protestas vecinales como los cacerolazos.
El
restablecimiento del servicio en un lapso de tiempo menor, en comparación con
las horas sin luz durante los apagones anteriores, y la normalización y gestión
del déficit eléctrico por parte de los ciudadanos pudieran ser algunas
explicaciones a este comportamiento.

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