Puerto Cabello mantuvo funcionando la emergencia de su hospital con un solo bombillo



Para estimar hasta qué punto puede llegar la sensación de “normalidad” de una crisis eléctrica interminable, basta con ver el caso del Hospital Adolfo Prince Lara, de Puerto Cabello, que mantuvo hasta ayer funcionando se sala de emergencias con un solo bombillo.


Desidia es la palabra que generalmente utilizan los pacientes para calificar el referido cuadro, al extremo de que solo un bombillo enciende en el amplio salón, por donde casi no se puede caminar, ya que sus espacios los copan los pacientes recluidos y sus familiares.


Además del hacinamiento y la carencia de todo tipo de insumos médicos, los pacientes y sus familiares tienen que acudir a este centro de salud donde la oscuridad les da la bienvenida y así conozcan, de un solo vistazo, la calidad de atención que les espera.


Todo está “horrible, sucio y sin aire acondicionado; las bacterias deben estar haciendo de las suyas allí. Qué desidia y tristeza”, “Es una pena que los médicos y enfermeras tengan que trabajar en esas condiciones”, expresó
Melly Ruth, quien hace un mes tuvo que acudir al lugar con su hijo enfermo y ya todo se encontraba “hacinado y en penumbras”.

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